viernes, agosto 20, 2010

El Deseo

Y andaba divagando por la estratósfera de tus pensamientos y me instalé ahí bien cerca de la esencia que construye tu deseo. Sacudiendo tus fantasías, obligandote a pensar en lo prohibido y atrayendote hacia mi. Y ahí instalada te obligé a desear, a soñar con escenas inauditas, con miradas y juegos. Flirteos de gentes desconocidas, de actos ilícitos escondidos en la parte oscura de un corredor que solo te lleva al mismo lugar. Y no puedes controlarte, te estimula el deseo incorregible que te domina. Eres mi rehén, mi escalvo maldito.

Disfruto de tu devenir, de tu locura, de todo el descontrol que vives, de como esa imaginación tuya te cautiva y te vuelve a destruir. Soy la semilla que crece en tu inconsciente, que activa los nervios indicados a la hora de explorar tus sensaciones ocultas. Soy un estímulo insaciable que te obliga a querer más y más. Y te sientas callado con tus pensamientos de deseo ignorado quizás que ya estas perdido y que ahora solo vives por mí y para mí. Pues así es como te quiero; falto de valor para luchar, en total desconocimiento de mi naturaleza, en total desconocimiento de tus deseos.

Y te veo venir en tu descontrolada fantasía agarrando a tu mujer en la cocina, sin nada más que decir, ahogado por el deseo incontrolable de poseerla sin conocer el origen sin entender su complacencia, desbocados ambos me instalo ahí en la vorágine de sus actos plagados de mi deseo.

5 comentarios:

César Antonio dijo...

El deseo es la plegaria de la piel...

Bibliotecaria, ¿no es así? He aquí un colega gustoso de haber encontrado su interesante espacio en la red.

Yesianne dijo...

Muchas gracias, espero puedas disfrutar de la variedad de entradas :) Bienvenido

Juaniquillo dijo...

Disfrutando de este post bebiendo vino como todos los viernes. Un abrazo Yesi.

Yesianne dijo...

No hay mejor forma de disfrutar de literatura que con un buen vino en la mano...gracias por el apoyo :)

Anónimo dijo...

Very Interesting!
Thank You!